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descendencia de job en la biblia

No siempre son librados. La manifestación de Dios (xxxviii, 1) recibe generalmente una interpretación literaria de los comentadores. I. Autor. (Ver arriba, IV (2).) 38-39) está estructurado en cuatro series de cuatro estrofas interrogativas, en las que va desfilando toda la gama de las maravillas y de los secretos del ser. 1. El sufrimiento, dicen, es por lo general un castigo por el pecado y a veces una ad vertencia para no cometerlo en el futuro. Y, finalmente, interviene Yhwh; pero en vez de replicar con una autoapologí­a, interroga a Job sobre el misterio del ser a través de dos discursos. 14–18 Elihú ilustra su interpretación del sufrimiento usando el ejemplo de las pesadillas. Dios le premia devolviéndole sus bienes multiplicados, su salud y su familia, después que Job oró por los mismos amigos que le habí­an criticado. Pero antes de empezar dicha disputa en serio, quiere que ellos sepan que Dios no se alegrará al enterarse (9) de que, tratando de justificar sus caminos ante Job, se han valido de mentiras sobre pecado y castigo. En este discurso no hay mención alguna al significado del sufrimiento, ni pregunta sobre si es merecido o no, ni cavilaciones sobre su origen. El informe de Dios sobre Job es que todaví­a se aferra a su integridad, o sea que su vida sigue siendo tan justa como siempre. Después de toda una vida piadosa, Job se ha visto destruido, y ha aprendido un lenguaje nuevo y más amargo para expresar la discordia en su universo. 31, donde †œTerminaron las palabras de Job† (31:40). Gietmann, “Parzival, Faust, Job” (Freiburg im Br., 1887); Baumgartner, “Gesch. Todo el poema termina con la nota que ha resonado a lo largo del mismo: A diferencia del descanso del mundo subterráneo, que es lo que anhela, la vida de Job no tiene tranquilidad, quietud ni sosiego, sino sólo desesperación. Confer (lat. Bajo esta luz, Job se convierte en una gran catequesis sobre la fe pura y sobre el verdadero rostro de Dios contra todo compromiso y contra toda adulteración, incluso apologética. Su aplicación puede revestir formas diferentes: retribución terrena y personal (Pro 11:21-31; Pro 19:17; Job 22:2), retribución colectiva (Sir 11:20-28; Qo 9,5), retribución inmediata, retribución diferida (Sal 37:10; Sal 49:17; Sal 73:18-19; Job 8:8ss; Sir 11:26-28), retribución escatológica (Sab 3). La primera ha sido la miseria de su vida llena de dolor (1–5); la segunda, la certidumbre de su próxima muerte (6–10). No pareciera aquí­ estar haciendo un contraste entre la prosperidad del malvado (23, 24) con el alma amargada del justo (25). (4). 5–16 Elihu comienza declarando la doctrina de retribución usual (6). 6–13 Las tormentas invernales, que interrumpen el trabajo de la gente y mantienen a los animales salvajes en sus guaridas (7, 8), no sólo revelan el poder de Dios para controlar (12) esas potencias que doman tanto a humanos como a bestias sino que muestran también su sabidurí­a al usar las fuerzas de la naturaleza con diversos propósitos, ya sea para corregir o bendecir (13). 5, 6 Los clamores de Job tienen su razón de ser, así­ como los tienen las quejas del asno o el buey cuando sus necesidades no son satisfechas. En el mundo de los patriarcas, las asnas, valiosas por su leche, y sus crí­as eran más preciadas que los asnos. B. Es este error (tu iniquidad; 5) más bien que una teologí­a verdadera, lo que determina lo que Job está diciendo. 19–21 Luz y tinieblas son consideradas aquí­ como seres que tienen sus propias moradas a las cuales vuelven en los horarios que les corresponden. El segundo discurso (cc. Aun una criatura tan cercana a los seres humanos puede serles básicamente incomprensible. ), compare también 38:3), ya que eso es lo que Job ha demandado (ver 31:35). 3 Ya que nadie se presta a garantizar su inocencia, le pide a Dios que acepte a su propia persona como garantí­a (deposita, fianza). Lo es incluso en formas descoloridas, como aparece ya en el NT en Jc 5,11, que acuña el estereotipo (por otra parte, ya conocido en el judaismo) del †œpaciente Jb†: †œMirad cómo tenemos por dichosos a los que fueron pacientes. Lo mismo son verdaderos los discursos de Eliú. ej. Job, ante el desfile de los secretos cósmicos de la requisitoria de Dios, reconoce que no es capaz de sondear más que alguna partí­cula microscópica de los mismos, mientras que Dios sabe penetrarlos con su omnisciencia y su omnipotencia. Es más probable que los discursos formados frecuentemente por estrofas, quizás sigan siempre la ley de “estructuras corales” descubierta por el Padre Zenner. Si Job trajera a Dios ante el tribunal, metafóricamente hablando, teme que no podrí­a hacer frente a las contrapreguntas de Dios y a sus argumentos. Los tres amigos son conminados a obtener la intercesión de Job, de otro modo ellos serán severamente castigados por sus críticas no caritativas contra el pío sufriente. Naama era un pequeño pueblo en el territorio que pertenecía a Judá (Jos., xv, 41), pero Sofar difícilmente viviera allí. El 3er ciclo (21:1-31:40) presenta otra vez 3 discursos de Job en los que acota que los malvados a veces prosperan, así­ como los justos a veces sufren. Se sostiene que se han encontrado alusiones a Job en Isaías, Amós, Lamentaciones, algunos de los Salmos y especialmente Jeremías. Piadoso creyente en el verdadero Dios que vivió en la tierra de Uz;* el personaje central del libro de Job (Job 1:9). it. Imagina a los amigos respondiendo: †œBueno, si los impí­os mismos no sufren, sufrirán sus hijos.† Pero Job responde: †œSi hubiera un principio de retribución, ¡caerí­a sobre quienes lo merecen!† Cualquiera que ataca la inocencia de Job cae bajo su maldición y sufrirá el destino de los impí­os (7–10). Jb. La reivindicación de un ser humano es una tarea divina, y Job ha estado tratando de realizar la tarea de Dios al demandar reivindicación. Hay dos énfasis en este discurso a Dios. Con estas palabras no solo se demuestra que comienza otra sección, sino también que los monólogos no son pronunciados el mismo día como los coloquios. Su paciencia y aguante frente al sufrimiento son un modelo para los cristianos, y el resultado feliz que él experimentó realza el afecto y la misericordia de Jehová. Sabrí­a cuál era su respuesta, comprenderí­a lo que me dijera† (23,3-5). El trazado de este panorama, aunque sólo sea de forma muy simplificada y casi esquelética, nos permite vislumbrar ya el verdadero núcleo ideológico de la obra. Los detalles de esta discusión no pueden ser incluidos aquí, y el lector es referido a los comentarios de Budde y Hontheim. ? No, porque los amigos insisten en que los rectos siempre prosperan y los malos siempre mueren. ), compare Exo. Pero se ha convertido en una ambición que ahora no rechazará, y su atractivo para él se hace más fuerte al avanzar el libro (cf.cf. Católicos: WELTE (1849); KNABENBAUER (Paris, 1886), HONTHEIM (1904). Con el permiso de Dios, Satanás le quita su fortuna, sus diez hijos y, finalmente, su salud. Job no quiere significar que Dios sea injusto, aunque algunas lí­neas podrí­an leerse así­ (9:16, 20, 22, 24, 30, 31; 10:15). 42:7-17 EPILOGO también las varias introducciones a las Escrituras , como GIGOT (1906); TROCHON (1886); KAULEN (4th ed., 1899); CORNELY (2nd ed., Paris, 1897); más aun, los artículos de Job en las enciclopedias Bíblicas y Teológicas. Job fue visitado por tres amigos, Elifaz, Bildad y Sofar, también sabios ellos, ricos y poderosos, como lo había sido él. 11:13–20 †œÂ¡Por lo tanto debes arrepentirte!† Zofar trata ahora de persuadir a Job de las bendiciones del arrepentimiento. No obstante, se la contesta diciendo que está mal esperar una ganancia por ser recto (7). Las nueve intervenciones de Job y las tres series de tres discursos de los amigos se desarrollan en un “crescendo” de tres ciclos (cc. Allá en oriente, en una tierra misteriosa, de sabios de leyenda, hubo un hombre rico y justo. 1–11 Se ha escogido sólo un ejemplo de la sabidurí­a de los seres humanos: Su habilidad de extraer metales escondidos bajo la superficie de la tierra. 1–10 Job proyecta aquí­ su propia desesperación sobre la existencia humana en general: El destino que en común tiene la humanidad es una milicia (1). Observando a su alrededor a la gente en general, tanto inocente como culpable, se pregunta por qué Dios no aparta dí­as regulares para sesiones judiciales (los tiempos, 1), cuando las injusticias en la manera como es gobernado el mundo pudieran aclararse. A. Clines, Fuente: Introducción a los Libros de la Biblia. En este discurso escuchamos nuevamente varios temas que ya hemos visto: Se dirige a sus amigos criticándoles sus discursos (16:2–6); luego habla en un soliloquio, lamentando los ataques de Dios (16:7–17); imagina su posible vindicación (6:18–22); expresa un lamento acerca de los amigos (17:1–10) y lamenta que probablemente morirá sin ser vindicado (17:11–16). 39–41). Su fe en que Dios es bueno lo lleva a triunfar sobre las circunstancias más abrumadoras. 14.14, no con el Daniel (dāniyyē˒l) del exilio, sino con la persona mencionada en las inscripciones ugarísticas, podemos fechar con cierta confianza los tres nombres en Ez. Job no se está comportando como un hombre sabio con una gran acumulación de vano conocimiento (2). “¿Quién puede sacar lo puro de lo impuro? Notamos que para Job las bendiciones de su vida pasada no incluí­an sólo prosperidad material y honra social sino que, de igual importancia, era la posibilidad de hacer el bien a los necesitados (contraste con Elifaz en 22:6–9). 7–12 son su expresión de cómo se siente lit.lit. La cuestión es que Job, que ha clamado a Dios con determinación (aun desde su ira y frustración), se encuentra finalmente conversando con Dios lo cual lleva a la resolución de su tensión. El género literario; 4. En consecuencia xxviii está en un lugar apropiado, se conecta perfectamente con lo que lo precede y continúa y armoniza con el sujeto y el tema del libro. 27:1-28:28 Décimo discurso de Job: La sabidurí­a de Dios. Confer (lat. Se ha especulado que el Leviatán puede ser una referencia al delfí­n, al atún o a la ballena, pero la opinión general es que se trata de un cocodrilo. A banda de l'Alcorà, la tradició islàmica transmet que Job era descendent del patriarca Noè. No quiere decir tanto que se siente †œtriturado† por los amigos (2), sino que empieza a reconocerlos como sus enemigos, que están tratando de aplastarlo con sus argumentos. Es el lenguaje del sentimiento, del sentimiento de cómo es no estar en armoní­a con Dios. El propósito del diálogo no es, sin embargo, establecer culpabilidad o inocencia sino inquirir, como una criatura de Dios, la verdad acerca de la vida. En la segunda serie de discursos los amigos tratan de aterrar a Job: uno después de otro, y casi en la misma forma de acentuarlo, ellos señalan el castigo terri-ble que conllevan los pecados ocultos. 13–19 Finalmente, Job quiere explicar a sus amigos el significado de su nuevo discurso a Dios (13:20–14:22). Más aún; su historia es por excelencia la de la búsqueda de Dios, evitando todas las escapatorias de la teologí­a codificada y simplificada. Es fundamental la oscilación entre la búsqueda espasmódica de Dios de los capí­tulos 3-27 y la exaltante experiencia de Dios de los capí­tulos 38-39/40-42. Acta SS.’ II, May, 494). A excepción expresa de aquellos que usan el material para engañar, mentir, traficar con la fe, tal como hacen los misioneros o de similar calaña. 18–22 ¿Fue para esto que nació Job? distribuidas entre el cielo y la tierra (1,1-5; 1,6-12; 1,13-22; 2,1-6; 2,7-10; 2,11-13) y que tienen como tema el sufrimiento, pero considerado como prueba de la fe. También es significativa la llamada Teodicea babilonia, poema acróstico de 27 estrofas, que puede fecharse en torno al año 1000. Algunos elementos narrativos que recuerdan el estilo de los relatos patriarcales Y que caracterizan a Job como un hombre í­ntegro (1,1; cf. El segundo de los amigos de Job era Baibad el Suhita, quien parecía pertenecer a Arabia del Norte, ya que Sue era un hijo de Abraham por Keturá (Gen., xxv, 2, 6). Estas son mentira, por lo que sus amigos deben temer la espada ellos mismos; Job nada ha hecho que merezca castigo, ¡pero los amigos sí­! (4) puede significar que Job ha salvado su propio pellejo debido a que aceptó en forma pí­a la muerte de sus hijos; pero es más probable que si Dios ataca ahora a Job mismo, se encontrará con que éste le atacará a él, maldiciéndolo. El mal y el dolor chocan con toda su fuerza contra la mente humana. 27 y 28 no son de él. 27:1—28:28 Décimo discurso de Job: La sabidurí­a de Dios. También es célebre la descripción tan delicada (pero muy semita) de la formación del feto: “Fueron tus manos las que me plasmaron y me dieron forma. 16–23 Job ya ha hecho una presentación de su simpatí­a por el pobre, la viuda, el huérfano y el extraño, o sea, las tí­picas personas necesitadas de la sociedad en la antigüedad (29:12–16). 2, 3, 5). Una página nueva, original, de distinto estilo, pero también de difí­cil colocación en la estructura general de la obra, que quizá conoció un sexto estrato, el de la †œcensura†: la situación caótica en que se encuentra el texto en el tercer ciclo del debate entre Jb y los amigos (cc. La plebe no pudo comprender su curación, la duplicación de su fortuna, y el don de los diez hijos adicionales. cit. ¿No me revestiste de piel y de carne? En la primera referencia se usa en sentido general para todo el Este, y en la última se dice que los Edomitas viven allí. Tomando prestado el tema del primer discurso de Bildad (cf.cf. xix (23 – 28) donde la esperanza inspirada de Job alcanza sus más grandes alturas y donde expresa su famosa declaración sobre la resurrección del cuerpo. El pasaje clave de esta sección lo constituyen los vv. Una ilustración notable es Shaddai , “el Todopoderoso”, que aparece 31 veces en Job y 6 veces en Génesis, y sólo 8 veces en todo el resto del AT. Concluye su primer discurso invitando simplemente a Job, su contrincante en el juicio, a que le conteste. En cierto sentido podrí­amos decir que para Job el misterio del mal, que él manifiesta en toda su trágica violencia y verdad, tiene que conducir a Dios de un modo mucho más genuino de como lo hace la existencia del bien. Los únicos cambios que nota son en la condición de sus costras, que un dí­a se endurecen y otro, se resquebrajan con pus que supura (5). Esta es otra razón por la cual se piensa que originalmente fue parte del discurso de Zofar. En cada instante de su historia dramática, incluso frente a su más oscura desesperación y sus más duras blasfemias, Job no deja de ser un creyente. Aun cuando Dios los recrimina (42:7), es porque no han †œhablado lo recto acerca de mí­†, es decir, en el caso de Job, porque Job no era pecador y su sufrimiento de nin guna manera era castigo de Dios. retribución terrena y personal (Pr 11,21-31; Pr 19,17; Jb 22,2), retribución colectiva (Si 11,20-28; Qo 9,5), retribución inmediata, retribución diferida (SaI 37,10; SaI 49,17; SaI 73,18-19 Jb 8,8ss; Si 11,26-28), retribución escatológica (Sb 3). Vol. A los pobres les son quitados los linderos (2; cf.cf. Responde con un llamado a razonar, pero de hecho su argumento es una apelación únicamente a la tradición, como lo mostrarán sus próximas palabras (4). Un libro que requiere un oí­do literario y espiritual siempre atento, dispuesto a ponerse en sintoní­a con esta música y esta poesí­a tan sensible y variable. 2 Es por la burla que lo rodea que se encuentra sumido en la depresión. Muchos investigadores católicos incluso del tiempo presente asignan al libro al reino de Salomón; la magistral forma poética señala a este brillante período de la poesía Hebrea. H., 1/libro di Giobbe, Cittá Nuova, Roma 1971; Müller H.P., Das Hiobproblem, Wissenschaftliche Buchgesellschaft, Darmstadt 1978; Pope M.H., Jb, Doubleday & Co., Nueva York 1965; Ravasi G., Giobbe, Borla, Roma 19842; Richter H., Studien zuHiob, Evang. Por ejemplo 3:23), constriñéndolo y confinándolo (27). Más irónico, pero igualmente amargo, es el Diálogo pesimista, que nos ha llegado en una versión de comienzos del primer milenio; sus dos protagonistas son un amo y un esclavo, el primero expresión de la sabidurí­a tradicional dispuesta a saborear la vida, y el segundo lector desencantado y sin malicia de la desgracia del vivir. PIKAZA, Javier, Diccionario de la Biblia. 10 Job pronuncia las palabras que usarí­a (o más bien las palabras que efectivamente usa) en la disputa que aquí­ imagina. Portavoz Evangélico, Barcelona, 1981). Ante el terrible sufrimiento de J., sus amigos lloraron, rasgaron sus mantos, echaron ceniza en sus cabezas y se sentaron al lado de su amigo, durante siete dí­as y siete noches sin pronunciar palabra. 39, se presenta en los vv. El Libro de Job consiste en (1) un prólogo en prosa (i – ii), (2) la parte principal, poética (iii – xlii, 6), y (3) un epílogo también en prosa (xlii, 7 – 17). Las tentaciones dualistas, las propuestas monistas o pesimistas u optimistas, las soluciones existencialistas, etc., van jalonando toda la aventura del pensamiento humano. Job no puede esperar escapar de la mirada penetrante de Dios (13). Dios interviene y le explica el problema a Job (cps 38-42). Job es un escrito “teológico” en el sentido pleno de la palabra. Tema. Lo que es más, no es apropiada para el caso de Job. El punto crucial en la experiencia de Job fue su oración por sus amigos, y Jehová le “aumentó al doble todas las cosas que” habí­a tenido antes (v 10). IV. A pesar de la compleja estratigrafí­a que acabamos de señalar, Jb sigue revelando su propia planimetrí­a estructural, que hay que tener ante la vista mientras se recorre este mundo poético encantador. 42:7-9 Reivindicación delante de los amigos Son los cortesanos de Dios, los ángeles (cf.cf. ¿Le ha sido de algún beneficio a Dios (3)? 16:1-17:16 Quinto discurso de Job: †œ¿Moriré sin vindicación?†. 16 ó 25,4-6). : AA.VV., Job y el silencio de Dios, en “Con” 189 (1983) 325-455; ALONSO SCHOKEL L.-SICRE DIAZ J.L., Job. Una ofrenda real por los pecados en el sentido Mosaico no era conocida; el holocausto ocupaba su lugar (i, 5; xlii, 8). Los descendientes de J. se asentaron en Judá, al sur de Arad. Job no la reprocha por sugerir que blasfeme, sino por hablar como una mujer insensata. No será difí­cil, ya que él, Elihú, no usará ninguna de las tácticas autoritarias de Dios; también él es un mero ser humano, formado de un trozo de barro (6). iii – xiv y xv – xxii. 8:2–7 †œLa muerte de tus hijos y la tuya.† El concepto básico de Bildad es que no pervertirá Dios el derecho (3). Prov. Nadie† (14,4). Turí­n 1978; Dhorme P., Le livre de Jb, Gabalda, Parí­s 1924; Fedrizzi P., 1/libro di Giobbe, Marietti, Turí­n †œSólo te conocí­a de oí­das; pero ahora, en cambio, te han visto mis ojos† (42,5). No faltan los que señalan en el texto un quinto estrato, encarnado por el segundo discurso de Dios (cc. d. Weltliteratur”, I (Freiburg im Br., 1901), 24 ss. Si Dios ha enviado sufrimiento, entonces hubo algún pecado que lo mereciera. Su visita se transforma en la séptima y la mayor de las pruebas. Job es un libro sorprendente, con variaciones continuas que van desde el grito de “una esperanza desarraigada” (Lévéque) hasta la ironí­a refinada, desde la protesta por una tragedia hasta la celebración de un triunfo, desde la tonalidad áspera de un proceso hasta la serenidad apaciguada de una reflexión sapiencial. (a) Todo en el prólogo o epílogo que es comentario del autor es verdad Divina; de todos modos, lo que quizás es ornamentación poética, no debe ser confundido con verdad histórica o con preceptos dogmáticos objetivos. Y, como se ha dicho [supra, / II, 1], el punto neurálgico de la polémica hace intervenir en una sucesiva época redaccional la mano de correctores que truncan la estructura del tercer ciclo, en donde no es fácil recomponer el esquema que hasta ese momento habí­a dirigido la evolución del diálogo: Job/ Elifaz; Job/ Bildad; Job/ Sofar. . Confer (lat. En el relato antiguo (2,11-13) la “moraleja” del protagonista era citada por los amigos, cuyas palabras serví­an para remachar la tesis fundamental que presidí­a toda la narración: la retribución “delito-castigo” y “bien-premio” puede tener excepciones transitorias, pero muy pronto en el horizonte de la historia vuelve a aparecer intacta e indestructible (epí­logo). Dios dijo de él: †œNo hay ninguno como él en la tierra, un hombre sin culpa y recto, temeroso de Dios y apartado del mal†. Debía ser de la misma edad que Job. 9–15 Job es ahora objeto de burla por parte de los mismos a quienes habí­a ayudado, y lo atacan (12, 14). Sea por su odio a Dios por lo que le ha hecho a Job, o por su anhelo de que el sufrimiento de su esposo acabe pronto, urge a Job a que maldiga a Dios (9) causando así­ su propia muerte. Es imposible captar su mensaje sin pasar antes a través de un paciente trabajo de análisis literario, sin trazar la génesis de la obra, su estructura, su calidad, el rigor y la libertad de su simbolismo, la riqueza multiforme de su lengua. [Nota del Editor: A pesar de los argumentos de este autor, la mayorí­a de los comentaristas opina que †œel campeón†, o †œvindicador† se refiere a Dios mismo. Un rí­o inundado no le causa ningún temor, y †œfirme está aunque un Jordán le llegue hasta la boca† (23; BJBJ Biblia de Jerusalén). Los antecesores de Job. 33, 34 Job no admite ningún pecado de hipocresí­a. 1514 Confirma lo dicho por Eliú, llevando los pensamientos últimos de Eliú de la inexplicabilidad de los Decretos y trabajos Divinos mediante una referencia a la maravilla de la naturaleza animada e inanimada. Confer (lat. Los malvados en este capí­tulo son los que obran mal contra otros en su comunidad, especialmente contra alguien que no es tan moral ni religioso como ellos. 19:7–20 †œEl oprobio que me ha causado Dios.† 7–12 Job describe el mal que Dios le ha hecho con una sorprendente variedad de imágenes que representan asaltos: El ciudadano a quien han robado pero que no encuentra a nadie que lo ayude cuando clama (7); el viajero que encuentra su camino bloqueado y cae sobre él la noche (8); el prí­ncipe que es humillado por un rey extranjero (9); la planta arrancada de la tierra (10); la persona que descubre que su amigo se ha convertido en su enemigo (11) y el rey o ciudad sitiada por sus enemigos (12). De nuevo tuvo una buena familia (al parecer por medio de la misma esposa) y llegó a tener el doble de las riquezas que habí­a poseí­do antes. Confer (lat. 1512 Ver los comentarios sobre las doctrinas de la sabiduría Divina (xxviii), etc. Job reacciona a los desastres que le suceden con una tranquila aceptación de la voluntad de Dios; bendice a Dios tanto por lo que le ha dado como por lo que le ha quitado (1:21), tanto por lo bueno como por lo malo (2:10). (4) Finalmente, los problemas pueden sobrepasar al justo como un juicio que purifica y aumenta su virtud (xxxvi – xxxvii), revelando así la incomprensible sabiduría de Dios. metrice (18S2); GIETMANN, De re Metrica Hebraeo-rum (1880); VETTER, Die Metrik des Buches Job (1897); BEER, Text des Buches Hiob untersucht (1897); ROGER, Eschatologie des Buches Job (1901); POSSELT, Der Verfasser der Eliúreden (1909). (probablemente poco después de la muerte de Job), la prueba de Job se situarí­a alrededor de 1613 a. ej. 2. se hayan originado, pero resulta útil compararlos teológicamente. Una vez más enfrentamos el problema de quién realmente está hablando en estos capí­tulos. En esta escena encantadoramente irónica, Yahweh recalca a los amigos que es Job, no ellos, quien ha sido verdaderamente mi siervo (¡lo repite cuatro ve ces! Los versos forman los veintiocho discursos del libro que, como ya dijimos, hacen cuatro series de siete discursos cada uno. Esta es una experiencia de todos los tiempos, ya que la virtud no es reconocida y premiada en esta vida. Muchos comentaristas no aceptan esta explicación del nombre. Lo que dice Hector es interesante, y la Biblia muy poco deja esos cabos sueltos acerca de gentilicios y pueblos, así que muy … 13–25 Este himno al poder destructor del Todopoderoso presenta la nueva sabidurí­a de Job (3). de la Vulgate”, Paris, 1893, 331-39). Puede tratar de desterrar de su mente el sufrimiento que siente (27), o puede tratar de demostrar que no es culpable declarando bajo juramento su inocencia (28–31). 18–25 colocándolos en el cap. Es la historia de un hombre:, de este volumen se pueden sacar muchos materiales antropológicos confiados a menudo a la fuerza de los sí­mbolos. Para todos ellos la mañana es sombra espesa, la luz del dí­a les aterra† (24,13-1 7). Jb es en primer lugar la historia de un hombre, de un creyente, de una persona que sufre. 22:1-30 Tercer discurso de Elifaz: La gran maldad de Job. New York: Robert Appleton Company, 1910. http://www.newadvent.org/cathen/08413a.htm. Job tiene cierta aristocracia, y aunque en este momento no cuenta con su riqueza, poco entiende de la situación de los permanentemente pobres (cf.cf. Yo comparto la misma duda que Hector Herrera sobre la genealogía de Job, creo que precisamente porque es uno de los pocos personajes bíblicos que no guarda relación con nadie más de los otros personajes, ni siquiera con Moisés, quien se dice que fue el escritor de su libro. J. le dijo: †œÂ¡Resulta que estamos dispuestos a recibir de Dios lo bueno y no lo estamos para recibir lo malo!†, 2, 10. Por ejemplo 9:3, 4, 14–20, 30, 31) y de sentirse atrapado (9:15, 20, 27–31). y que use su fuerza mental para comprender las intenciones de Dios, que serán expresadas sólo indirectamente en este discurso. Un prólogo en prosa, capí­tulos 1 y 2. Cf. En cada instante de su historia dramática, incluso frente a su más oscura desesperación y sus más duras blasfemias, Jb no deja de ser un creyente. De Babilonia procede a su vez Ludlul bel nemeqi (“Quiero celebrar al señor de la sabidurí­a”), pequeño poema del año 1500 a.C., en cuyo centro están no tanto las desgracias del protagonista cuanto los incomprensibles proyectos de los dioses.

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